En Horcajo se celebran muchas fiestas de origen religioso, pero sólo una es la Fiesta por antonomasia: El Vítor. Comienza el día 29 de Noviembre con la primera de un solemne novenario, que acaba el día 7 de Diciembre, en la celebración de la salida del estandarte.
La tensión que se desbordaba al ver como llegaba el momento que habían esperando durante todo el año, en la salida del estandarte, se rompe con las voces y las lágrimas de los que vitorean a su Virgen. La procesión que durará durante toda la noche del día 7 y gran parte del día 8.
La noche del día 8, a la llegada del estandarte a la iglesia, se produce la entrega de éste a los horcajeños que intentarán devolverlo a la Sacristía.. Los horcajeños no quieren que se acabe su fiesta, no quieren que se les guarde su estandarte, a su Virgen. Su comportamiento está dirigido por su sentimiento, desenfrenado, que les empuja a vitorear con mucha más fuerza y devoción ante el inminente fin de su fiesta.
Cuando desaparece el estandarte por la puerta de la Sacristía, se transforma la tensión de la espera a otra más ansiosa y que desespera, el fin de la fiesta. Los horcajeños intentan vitorear para intentar disminuir la desazón que dejará en sus rostros la pérdida del estandarte.
Cuando esto sucede, unos segundos de silencio que parecen horas, se rompen con un enfervorizado vítor hacia la imagen de la Inmaculada, lo que deja paso a cientos de abrazos entre todos los horcajeños.
Estas son las palabras que se repiten una y otra vez la noche del día 7 de Diciembre en la boca de miles de horcajeños:
'' VÍTOR LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA CONCEBIDA SIN MANCHA DE PECADO ORIGINAL, ¡VÍTOR!, ¡VÍTOR!, ¡VÍTOR!''
martes, 24 de noviembre de 2009
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